Vigile a su
hijo para detectar cualquier signo de enfermedad.
Si ve
cualquier signo de enfermedad compatible con los síntomas del COVID-19, en
particular fiebre, tos o dificultad para respirar, llame a su médico y mantenga
a su hijo en casa y alejado de otras personas tanto como sea posible.
Esté atento a
la aparición de indicios de estrés en su hijo.
Algunos
cambios de conducta a los que debería estar atento incluyen preocupación o
tristeza, hábitos de alimentación o sueño no saludables, y problemas de
atención y concentración.
Tómese un
tiempo para hablar con su hijo pequeño o adolescente acerca del brote de
COVID-19. Responda preguntas y difunda información acerca del COVID-19 de
manera comprensible para su hijo pequeño o adolescente.
Enseñe y
refuerce las medidas preventivas cotidianas.
Los padres y
cuidadores desempeñan un rol importante a la hora de enseñar a los niños a
lavarse las manos. Explíqueles que el lavado de manos puede mantenerlos sanos y
evitar que el virus se propague a otras personas.
Sea un buen
ejemplo: si usted se lava las manos con frecuencia, es más probable que ellos
hagan lo mismo.
Convierta el
lavado de manos en una actividad familiar.
Ayude a su
hijo a mantenerse activo.
Haga pausas durante las actividades en interiores (pausas para hacer ejercicios de estiramiento, pausas para bailar) a lo largo del día para ayudar a su hijo a mantenerse saludable y concentrado.
Ayude a su hijo a mantenerse conectado socialmente.
Hablen con amigos y familiares por teléfono o chats de video.
Escriban cartas o tarjetas para los miembros de la familia que no pueden visitar.
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